Academia de Cine de Andalucía

Los cines de verano: un patrimonio cultural andaluz que merece ser protegido

Los cines de verano son una de las tradiciones culturales más arraigadas de Andalucía. Cada noche, una película reúne a vecinos y vecinas en torno a una gran pantalla convirtiéndose en una experiencia social, un símbolo de identidad de nuestros pueblos y nuestras ciudades. Durante décadas, estas salas al aire libre han acercado el cine a la calle y han contribuido a crear una forma de disfrutar del cine muy ligada al territorio y a la vida cotidiana.

Por ello, desde la Academia de Cine de Andalucía tenemos el pleno convencimiento de que los cines de verano son una parte importante del patrimonio cultural andaluz. No solo por su valor arquitectónico o histórico, sino también por el papel social que desempeñan. En un momento en el que el consumo audiovisual es cada vez más individual, estos recintos reivindican el valor de la experiencia colectiva, fomentan el acceso a la cultura, dinamizan los barrios, generan actividad económica y mantienen vivo un modelo de exhibición que sigue contando con el apoyo del público. 

La situación que atraviesan los cines de verano en Córdoba estas semanas confirma la vulnerabilidad de estos espacios. De los cuatro cines históricos de la ciudad —Coliseo San Andrés, inaugurado en 1935, y los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia, inaugurados entre 1943 y 1945—, tres no han podido abrir sus puertas este verano por cuestiones administrativas y de titularidad. Se trata de salas que solo habían interrumpido su actividad durante la pandemia de 2020. En 2023, el pleno del Ayuntamiento de Córdoba acordó por unanimidad iniciar los trámites para su declaración como Bien de Interés Cultural, un proceso que a día de hoy sigue sin materializarse. 

Desde la Academia de Cine de Andalucía nos sumamos a la petición de la declaración de BIC para los cuatro cines de verano de Córdoba, así como a la puesta en marcha de fórmulas de gestión que garanticen la programación cinematográfica durante los meses estivales, compatibles con otros usos el resto del año, tal y como contempla el planeamiento urbanístico municipal. Existen precedentes de gestión pública de espacios escénicos declarados BIC en la ciudad que demuestran que esta vía es posible. Proteger los cines de verano es también proteger la cultura andaluza, nuestro patrimonio, nuestra memoria y, también, nuestra industria.

Fotografías: Rafa Jurado